por Julián el Sab Feb 16, 2008 5:27 pm
No entiendo cómo nadie puede atreverse a justificlar una postura política aludiendo a razones religiosas.
Si no fuera por los millones de muertes que han causado las iglesias a la humanidald, sería para tomárselo a risa. Pero parece una parte de la sociedad española, básicamente católica y ultraconservadora, se empecina en restaurar el viejo nacionalcatolicismo, sin sonrojarse.
En una sociedad democrática y plural como la nuestra, el único que está legitimado para decidir el modelo educativo y la enseñanza de los valores ciudadanos es el Estado y las instituciones que surgen de la voluntad popular.
Adjunto una cita de un teólogo que apoya esta tesis:
Reflexionando estos días sobre el tema he encontrado un escrito cristiano del siglo III, la Carta a Diogneto, que es un ejemplo de vivencia laica de los cristianos y cristianas en la sociedad. Dice así: "V. 1. Los cristianos no se distinguen de los demás seres humanos ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. 2. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. 3. Habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor de peculiar conducta, admirable, y, por confesión de todos, sorprendente. 4. Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. 6. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. 7. Ponen mesa común, pero no lecho. (...) 10. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su vida sobrepasan las leyes".
Si el autor hubiera escrito la Carta hoy, en pleno debate sobre la nueva asignatura, es posible que hubiera añadido: "Los cristianos no estudian en colegios distintos de los demás ciudadanos, ni adaptan las clases de Educación para la Ciudadanía a sus idearios; van a los mismos colegios que el resto de los estudiantes; siguen los programas aprobados por las instituciones académicas y no hacen objeción de conciencia".
Juan José Tamayo es director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Nuevo Diccionario de Teología (Trotta, Madrid).